I
Todos lo hemos visto en las películas.
Revoloteantes mariposas suavizando estómagos vacíos.
¿Perdidas entre desechos e intestinos?
No estuvieron allí ninguna de las veces que fuimos a buscarlas.
II
De tanto perseguir axones Ramón descubrió su paradero e invocó a la ciencia para que honrase su estampa. Quería demostrar que existían... que hasta las mayores verdades tienen un poquito de mentira... que ellas se inventan todo.
Intentamos evitar un tiempo, conocer el eléctrico idioma en el que hablaban. Permanecimos unos segundos quietos, nos mojamos con agua el pelo y al ver que no ocurría nada.. sonreímos comos si fuésemos dioses.
Se sucedieron generaciones y tiempos. Descubrimos huellas de aleteos en efímeros matices y gestos. Acorralamos a las memorias. Definimos fronteras para las palabras.. para los sentidos.
Como aún no nos entendíamos.. algunos buscaron en el citoplasma los besos, las pequeñas caricias que no llegan a tocarte, el miedo al rechazo, las dulces palabras que cobran aparente significado..
Otros se estrellaron en el núcleo, se hicieron agua y sales, abrazaron a sus padres, se fueron con la mente en blanco.
Hubo sabios testarudos empeñados en diseccionar orgasmos. Viajaron entre lóbulos, crearon hipótesis, dogmas, teorías... bañaron el placer en agua fría y lejía y otros compuestos químicos... hasta que quedó de un blanco tan puro... que ya no se parecía nada a unas velas rojas... a un dormitorio oscuro.
III
¿Qué sois?
¿Un cuerpo?
¿Es eso lo que sois?
Os entiendo, amigos de Adán...
teméis que luego no haya nada.
Él mismo no comprendió que no importaba
hasta que descubrió que los labios
de Eva eran los únicos que sabían a lodo.
(S)







