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domingo, 28 de diciembre de 2008

Aunque tú no lo entiendas... nunca escribo el remite en el sobre... y es por no dejar mis huellas


Los coches ya se han marchado
de la plaza entre la niebla
que despereza los sueños
en la cama que nos mezcla.
Amaneció sin querer,
legañas en la frontera
y este día es un tabique
estremeciendo la tierra
entre la vida que pasa
y la vida que se queda.
Han pasado tantas noches,
ha volado tanta arena
en la avenida del parque
donde sólo eras aquella.
Todo me abandona a un tiempo.
Desnudo me despellejas.
Mis calles crujen de miedo.
Te vas a marchar de ellas.





Y no te echaré de menos.
No voy a llorarte eterna.
Por que va a ser para siempre.
Y moriré el día que vuelvas.
Te vas a marchar. Silencio.
Te vas a marchar. Espera.
Aunque corras las cortinas…
no apagues todas las velas.
Te vas a marchar… del cielo
pero no de las estrellas…
te olvidarán las fachadas…
pero entrarás por las puertas
y saldrás en los retratos
si los papeles se vuelan…
y descenderá tu imagen
a los rostros que te piensan
y habrá tinta en las paredes…
aunque mis versos se pierdan.
Tu voz se hará eco de rayos
y cuando estés menos cerca…
Quizá… te alejes del tiempo.
Quizá… no sigas ahí fuera.
Todo lo borran los vientos…
pero si soplan te llevan.
Ojos de pimienta y barro.
Lágrimas sin cremallera.
La mano muerta en los labios.
Cristales. La ropa puesta.
Te vas a marchar y nunca
vas a abandonar mi aldea.

[H&C]



Todo lo que hacía ese día… me salía muy mal!!

Despierto, no te escucho… y la sonrisa me dice…

qué va…


Sentir tan sólo tu voz… qué me diga aquello… que todas las mañanas repetía en sueños…

Ahora, y desde entonces,

nunca

nadie

me ha vuelto a dañar.



















































Perdí todo lo dado y nunca más me voy a recuperar.


Me miré en tus ojos.
¡Pero estabas muerta!

Adelfa negra.